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Quién mató a JC |
La criminología está de moda. Los policías rudos son unos anticuados. Ahora se lleva la ciencia, lo riguroso. Es hora de examinar a fondo el crimen más famoso de la humanidad, el asesinato de Jesucristo. No se trata de aplicar los métodos del C.S.I., sino de abrir la mente, porque si todavía no está claro quién mató a Kennedy, ¿por qué hay que cerrar el «caso Jesús de Nazareth»? |
Por las profecías ya sabía que acabaría sus días joven y que su muerte sería violenta. Pero siguió adelante para redimir al mundo de sus pecados. Si todo estaba escrito, ¿por qué nos empeñamos en buscar culpables? ¿Fueron Judas, el Sanedrín y Poncio Pilato marionetas de un plan sideral o los cómplices necesarios para que la conspiración llegara a término? ¿Se nos ha escapado con el paso de los años algún detalle que señale a algún otro culpable oculto?
Las fuentes que se refieren a la muerte de Jesús coinciden en señalar que murió crucificado por orden del prefecto romano en Judea, Poncio Pilato. Esto concuerda con lo conocido acerca de los procedimientos jurídicos en las provincias del Imperio Romano. Las penas de muerte eran competencia exclusiva del funcionario romano, que aplicaba el derecho de espada o «ius gladii». Sólo los romanos usaban la crucifixión para acabar con la vida del reo. Las discrepancias comienzan cuando se quieren determinar algunas cuestiones de la ejecución. Por ejemplo, ¿de qué delito fue acusado Jesús? o ¿cuál fue el grado de implicación de las autoridades judías de Jerusalén en el juicio y en la posterior ejecución? |
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Akhenatón
El extraño faraón |
Para asegurar sus conquistas, Egipto necesitaba un monarca guerrero pero el destino le tenía reservado un místico: Amenofis IV, una de las figuras más curiosas de la Historia. Llevó a cabo una revolución religiosa que afectó a casi todos los aspectos de la vida. Despojó a Amón del título de dios dinástico y se consagró al culto del dios solar Atón. Cambió su nombre por el de Akhenatón y mandó construir una residencia real, modelo de urbanismo. Algunos incluso le asocian con la figura del Moisés hebreo y hay quien dice que fue una mujer... |
El sucesor natural de Amenofis III era Tutmosis, su hijo mayor. Sin embargo, la muerte prematura de éste hizo que subiera al poder Amenofis IV, el benjamín. Nació hacia el 1364 a. C. y aunque se conoce poco de su infancia, debió transcurrir en el palacio de Malgatta, en Tebas junto a sus seis hermanos. Lo curioso es que Amenofis IV (Akhenatón) nunca quedó inmortalizado en las representaciones familiares y siempre fue excluido de las ceremonias de los templos y los actos oficiales a los que acudían sus hermanos y hermanas. Sin embargo, la reina Tiye movió cielo y tierra para que fuera el pequeño de la familia, de rostro delicado y físico endeble (en él se mezclaba la estirpe egipcia con sangre semita e indoeuropea), el que ocupara el trono antes que cualquier otro hijo de otra reina. De este modo, en el año 1352 a.C. Amenofis se convirtió en el décimo faraón de la XVIII dinastía de Egipto y reinó hasta 1338 ó 36 a. C. Llegó al trono con el mismo nombre que su padre: Amenofis y también fue conocido como Akhenatón, Ecnatón, Ijnatón, Amenhotep IV, o su variante helenizada, Amenofis, que significa «Amón está satisfecho» o «Hágase la voluntad del dios Amón». La transcripción de los jeroglíficos de su primer nombre como faraón y de nacimiento es Nefer-Jeperu-Ra Amen-Hotep ó Neferkheprure wa'enre Amenofis («Amón está contento, hermosas son las manifestaciones de Rá»). Sin embargo, como consecuencia de su reforma religiosa, tras cuatro o cinco años de reinado cambió su nombre por el de Ak-en-Iten (Ahkenatón), que significa «Atón está satisfecho», «Útil a Atón» o «El que agrada a Atón». |
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La Peste
El sida de la Edad Media |
| El siglo XIV fue testigo de una de las más grandes catástrofes demográficas de la historia de la humanidad. Se calcula que entre 1348 y 1400 falleció entre un cuarto y la mitad de la población europea. Una desconocida enfermedad asoló ciudades enteras y nadie sabía su origen, su modo de transmisión o si tenía cura alguna. El terror se apoderó de la gente que, convencida de que había llegado el fin de los tiempos, quemaba sus últimas esperanzas en la Iglesia, en curanderos, en alquimistas, en amuletos. Nada funcionó. La peste negra se extendía imparable. Pero a pesar de las muertes, esta pandemia logró transformar en un tiempo récord los pilares de una sociedad feudal y católica. Sin su paso, el mundo no sería tal y como lo conocemos hoy. |
Las pandemias son como las catástrofes naturales, reducen y seleccionan de forma drástica la densidad de población. Durante buena parte de la Edad Media, Europa se vio asolada por distintas epidemias: cólera, tifus, disentería... producto de las malas condiciones sanitarias en ciudades cada vez más superpobladas. Pero ninguna fue tan devastadora como la llamada peste negra o muerte negra, una epidemia que se originó en China, cuando los comerciantes de los puertos del Mar Mediterráneo y del Negro fueron al Lejano Oriente para comerciar con sus productos.
En el año 1343 los tártaros atacaron y sitiaron la ciudad de Caffa, en la península de Crimea. La lucha se prolongó durante tres años, hasta que un buen día los tártaros comenzaron a arrojar cadáveres desde sus catapultas. Se trataba de soldados fallecidos por peste bubónica. Iniciaron, sin saberlo, el primer episodio de guerra bacteriológica de la historia. La infección se extendió por la ciudad, y ante muchos de los comerciantes genoveses decidieron regresar a Italia. Muchos murieron a bordo. Tras desembarcar en Constantinopla, Génova, Venecia y otros puertos de Europa propagaron la infección.
Desde Italia la peste alcanzó la Provenza, el Languedoc, la Corona de Aragón, Castilla (aquí se cobró la vida del propio monarca Alfonso XI mientras sitiaba Gibraltar), Francia y el centro de Europa. En los años siguientes se extendió por Inglaterra, el norte de Europa y la península escandinava. Tan sólo algunas regiones pudieron escaparse a sus efectos: los Países Bajos, Bohemia y Hungría. El terror recorrió Europa. Su tasa de mortalidad era casi del 100 por cien. Inglaterra, por ejemplo, perdió al 70 por cien de su población, que pasó de siete millones a dos. A la pandemia siguieron brotes menores durante los tres siglos siguientes. En total se calcula que acabó con la vida de 25 millones de personas. |
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La misteriosa desaparición de la biblioteca de Alejandría |
Durante siglos, la Biblioteca de Alejandría fue un hito cultural. Tras doce incendios, destrucciones, robos y saqueos en nombre de diversos dioses y reyes, la leyenda de este magno templo del saber ha alimentado la curiosidad de arqueólogos, historiadores y científicos. Hoy, más de 1.500 años después, la fabulosa Biblioteca de Alejandría ha renacido de sus cenizas y vuelve a ser un referente en la cultura universal. Entre medias, siglos de oscurantismo que han desbordado la imaginación de quienes buscan libros prohibidos |
A la muerte de Alejandro Magno, los territorios conquistados en Asia Menor y África fueron divididos entre sus generales. Uno de ellos, Tolomeo I Sóter se erigió en rey del Egipto conquistado. Todo comenzó cuando este militar, introductor del culto a Serapis en Egipto, le construyó a este dios un modesto templo. La primera mención de la Biblioteca que ha quedado registrada se encuentra en la Carta de Aristeas (180-145?a.C.), estudioso judío que escribió crónicas sobre la traducción del Viejo Testamento al griego por parte de 72 rabinos.
Según Aristeas, Demetrio de Falera recomendó al primero de los tolomeos reunir una colección de libros sobre la monarquía y el gobierno a imitación de los escritos de Platón sobre filósofos-reyes, además de libros de autores de todo el mundo que le pudieran servir para entender mejor los asuntos de la política y el comercio. La estrategia de Demetrio consistía en traer escritores, poetas, artistas y científicos de todas partes a Alejandría para enriquecer el Museo y la Biblioteca. El Museo se convirtió así el centro de estudios más grande de los tiempos antiguos y el primer instituto científico que registra la Historia. En la Biblioteca se hicieron los primeros trabajos sistemáticos de copiado, enmienda y comparación de textos clásicos sin los cuales ninguno de los autores hubiera sobrevivido.
Al frente de la pequeña comunidad había un sacerdote, responsable del culto a las Musas, y un eístates o director del Mouseion, encargado de la administración y finanzas. A las Musas se atribuía la inspiración filosófica, artística y científica, siguiendo el ejemplo de Pitágoras que, según Vitrubio, achacaba sus descubrimientos a estas divinas inspiradoras. |
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Capadocia
El enigma de las ciudades subterráneas |
La Capadocia esconde un enigma arqueológico inexplicable: una red de 200 ciudades subterráneas que los expertos no han logrado explicar ni los motivos ni para quienes, fueron excavadas. |
Torres cilíndricas de remate curvilíneo escamoso, agujas coronadas de espigas o cubiertas cónicas, cirios con cristalizaciones de roca eruptiva, pilares de sombrerillo fungiforme». Fascinado, así imaginó Juan Goytisolo a Gaudí frente al paisaje de Capadocia (Aproximaciones a Gaudí en Capadocia. Mondadori, 1990). Probablemente, el genial arquitecto catalán que tenía en la naturaleza su fuente de inspiración, hubiera quedado deslumbrado por las formas que crearon erupciones volcánicas y fenómenos climáticos en esta región del centro de Turquía.
Hace millones de años, las erupciones de dos volcanes (Erciyes Dagi y Hasan Dagi ) bañaron la meseta de Anatolia Central de lava y ceniza. En el correr de los años, la lluvia, el viento, la nieve y las temperaturas extremas modelaron la roca hasta conseguir las maravillosas formas que le valieron el apelativo de «chimeneas de las hadas». Gracias a las características orográficas, privativas del lugar, sus pobladores pudieron resistir sucesivas invasiones construyendo unas ciudades subterráneas, laberínticas e inigualables.... Pero, ¿cuál fue el objeto primigenio de tal ingeniería rocosa? En la actualidad no podemos bajar más allá de un octavo nivel, pero se sabe que, cuando menos, hay diez pisos más hacia abajo. Los arqueólogos no dan abasto para explorarlos. También se sabe que hay ríos subterráneos y, en algunos casos, túneles que conectaban unas ciudades con otras, salvando distancias de una decena de kilómetros... ¿quién puede darle explicación a este misterio esculpido en piedra? |
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Las claves masónicas de Pinocho |
«Pinocho» es un cuento adaptado a casi todas las culturas e impreso a fuego en
la formación psicológica de la mayoría de nosotros... Lo que muchos desconocen
es la influencia masónica que se oculta entre sus líneas |
Pinocho» es un cuento adaptado a casi todas las culturas e impreso a fuego en la formación psicológica de la mayoría de nosotros... Lo que muchos desconocen es la influencia masónica que se oculta entre sus líneas. Para entender la historia del «niño de madera» convertido en humano, inmortalizada por el cine de animación, habría que remontarse a la Italia del XIX y concederle un poco de protagonismo al autor, Carlo Collodi (su apellido real era Lorenzini), nacido en 1826 en Florencia, e influenciado por los ideales de Giuseppe Mazzini. El escritor descolló en la política y engrosó movimientos revolucionarios de la época; frecuentó los escenarios revolucionarios contra el dominio de Austria y se enroló como voluntario en el ejército de Toscana durante la Guerra de la independencia (1848 - 1860). |
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Marqués de Sade
Una mente brillante |
Donatien-Alphonse-François, conde y marqués de Sade, ha dado nombre a una conducta sexual que encuentra placer en inflingir dolor. Sin embargo, paradojas de la vida, pasó más tiempo sufriendo en cárceles y manicomios que disfrutando de sus extrañas fantasías. De la galería de seres siniestros de la historia, el marqués de Sade sea, quizá, el más inocuo, ya que gran parte de sus aberraciones nunca llegaron a tomar forma más que en su mente, brillante como pocas. |
Perdonad mis defectos, es el espíritu de la familia que me domina y, si debo hacerme un reproche, es el de haber tenido la desgracia de nacer en ella. Dios me guarde de todas las ridiculeces y los vicios de que está infestada. Me creería casi virtuoso si Dios me concediera la gracia de no adoptar más que una parte». Quien así habla es Donatien-Alphonse-François, más conocido por su título nobiliario de marqués de Sade, que le correspondía por nacimiento ya que el del condado que ostentaba su progenitor sólo le sería otorgado a la muerte de éste.
El mismo se definió así: «Imperioso, colérico, irascible, extremo en todo, con una imaginación disoluta como nunca se ha visto, ateo al punto del fanatismo, ahí me tenéis en una cáscara de nuez... Mátenme de nuevo o tómenme como soy, porque no cambiaré».
Sade nació en el palacio Condé en París el 2 de junio de 1740. Su padre, Jean-Baptiste François Joseph era un fiel representante de su época y su condición social. Se dedicaba privadamente a la literatura pero era también un libertino que gastó parte de la inmensa fortuna familiar en bailes y fiestas de alta sociedad, persiguiendo a mujeres como Madame Pompadour. Vividor y juerguista, abandonaba frecuentemente el castillo en la Provenza para marcharse a París. Allí, no sólo supo disfrutar de las fiestas de la nobleza sino que, según cuentan algunos biógrafos de su hijo, se proveía también de jóvenes prostitutos callejeros. Quizá para compensar estas fugas rodeó a su vástago de todo tipo de lujos absurdos y le consintió cualquier capricho. |
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| Y además... |
| El personaje |
Vincent van Gogh, entre la genialidad y la demencia |
| El suceso |
| La Revolución de los Claveles |
| Historia futura |
Triunfarán los jóvenes y las revoluciones justas |
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